Lenguaje Corpora - Kinesica
INTRODUCCION
El presente trabajo ayudará a conocer aquello que
comprende el lenguaje corporal como son los diferentes movimientos tanto
principales como menores, estos incluyen una postura, posición, movimientos con
las manos, pies, piernas, ojos, etc.
Los cuales nos brindan un panorama más amplio para
poder llegar a hacer una interpretación del movimiento corporal de una persona,
ya que en ocasiones lo que dicen con la voz no corresponden con su cuerpo.
Hay pequeños detalles que se desconocían en los
movimientos del cuerpo y estos revelan otro sentido.
Por medio de una investigación de diferentes fuentes
se ha recabado la información para que de forma concreta nos proporcionen datos
generales que nos ayudará o ampliará nuestro conocimiento sobre este
interesante tema llamado Kinésica.
DEFINICION
Kinésica o Lenguaje Corporal puede definirse a grandes
rasgos como una forma de comunicación dejando a un lado el habla. Estudia el
significado del movimiento corporal que son adquiridos durante el paso del
tiempo.
Fernando
Poyatos (1994, II: 185-186) define la kinésica como: "los movimientos
corporales y posiciones resultantes o alternantes de base psicomuscular,
conscientes o inconscientes, somatogénicos o aprendidos, de percepción visual,
auditiva, táctil o cinestésica (individual o conjuntamente), que, aislados o
combinados con las estructuras verbales y paralingüísticas y con los demás
sistemas somáticos y objetuales, poseen un valor comunicativo intencionado o
no".
El
movimiento corporal aporta otro significado a lo que se pretende comunicar,
revela otra parte del inconsciente que se intenta ocultar o aparentar. Se
podrían considerar como un elemento extra para complementar la comunicación. Se
afirma que el lenguaje corporal abarca más de un 60 % de un mensaje, por lo que
podemos entender que en realidad lo que se dice con la voz es un mensaje mínimo
en comparación con la kinésica.
A veces
utilizamos ademanes en lugar de palabras para mandar un mensaje, por ejemplo;
cuando agitamos una de las manos con las palmas hacía en frente como referencia
de un “hola” o una mueca cuando nos disgusta una situación.
Estos movimientos
se incluyen en la paralingüística1 sin embargo el movimiento
corporal también abarca otros elementos.
Hay diferentes clasificaciones dentro de este
tema, diferentes autos solo manejan dos tipos los gestos y movimientos
corporales pero el profesor Thomas Steinfatt hace una división en tres tipos:
1.
Movimientos principales del cuerpo
(como postura y posición)
2.
Movimientos menores del cuerpo
(movimientos de piernas, brazos y manos)
3.
Expresiones
faciales y movimiento de los ojos
A continuación,
entraremos con más detalle a cada una de estas divisiones para comprender de
forma más completa lo que engloban estos conceptos.
MOVIMIENTOS PRINCIPALES DEL CUERPO
Iniciamos con los movimientos principales del cuerpo,
que comprenden de dos elementos; la postura y la posición.
POSTURA
La postura
del cuerpo, cuyo término proviene del latín “positura”, es la relación del
cuerpo y todas sus articulaciones, con respecto a su espacio que lo
rodea.
La postura es el elemento más fácil para observar e
interpretar dentro de la comunicación no verbal. Las posturas constantemente
nos envían señales y mensajes sobre los juicios, opiniones y sentimientos de
una persona, con respecto a una situación u otra persona.
La postura de un hombre nos habla de su pasado. La sola
posición de sus hombros nos da un mensaje de sus penas, de su furia contenida o
de una personalidad tímida. En centros de investigación como el Instituto Esalen,
se considera que algunas veces los problemas psicológicos personales coinciden
con la estructura corporal.
Mucho depende de nuestra posición corporal para darle un mensaje a los demás, no solo de los gestos.
Mucho depende de nuestra posición corporal para darle un mensaje a los demás, no solo de los gestos.
Existen dos tipos de posturas, las
congruentes y las no congruentes:
- Las congruentes: Expresan acuerdo. Un
ejemplo es que en el caso que se junten dos personas, ambos se sienten de
la misma manera, pierna derecha cruzada sobre la izquierda, manos
entrelazadas detrás de la cabeza o en espejo.
- Las no congruentes: Expresan
desacuerdo o distancias psicológicas. Adoptan posiciones completamente distintas.
Por ejemplo, si uno cruza los brazos el otro pondrá sus manos en la
cintura, si uno cruza las piernas y se hecha hacia atrás el otro las
mantiene abiertas con el cuerpo hacia delante.
Con frecuencia las personas imitan las actitudes
corporales de los demás. Es común que dos amigos se sienten de la misma forma
cuando están conversando de un tema en común. Se cree que si dos personas
comparten un mismo punto de vista también comparten la misma postura.
Si, por el contrario, hay una
disputa o puntos de vistas distintos, adoptaran posturas completamente
distintas, incluso si hay una tercera persona, ésta adoptará la postura de la
persona con la que está de acuerdo.
Otro ejemplo común es cuando dos
personas no se conocen, ambos (al no saber la ideología del otro) tenderán a
evitar tener la misma postura.
La postura habla del grado de
coincidencia y agrado que tienen dos personas.
Si uno quiere tener una buena
relación con alguien es preferible copiar su postura para lograr el objetivo.
Cuando las personas se ven forzadas
a sentarse juntas (sala de espera, transporte público, etc.) inconscientemente
despliegan sus brazos y piernas como barreras.
Si dos hombres se sientan muy juntos
tratarán de girar su cuerpo levemente y cruzar las piernas de adentro hacia
fuera, o pondrán una mano o brazo para proteger el lado común del rostro.
Si un hombre y una mujer se sientan
frente a frente a una distancia muy próxima, seguramente crucen los brazos y
tal vez las piernas y se echen hacia atrás en sus asientos.
La postura no es solamente la clave
del carácter, sino una expresión de la actitud, indica claramente los
sentimientos de un individuo con respecto a las personas que lo rodean.
Cuando un hombre se inclina
levemente hacia delante y relaja su cuerpo con la espalda encorvada es probable
que simpatice con la persona con la que este.
Como vemos, la postura es el
elemento más fácil de observar e interpretar en el lenguaje corporal. Pero no
por eso es el menos importante.
POSICIONES
Las posiciones corporales se definen por la disposición del cuerpo a
aceptar a otros en la interacción. Así se habla de posiciones más abiertas o
más cerradas. Una posición abierta implica que brazos y piernas no separan a un
interlocutor de otro, la posición cerrada implicaría utilizar las piernas,
brazos o manos bien en forma de protección del propio cuerpo bien en forma que
sirva de barrera para que otro no se introduzca en una interacción que
mantenemos (por ejemplo, son posiciones cerradas cruzarse de brazos, o sentarse
para hablar con alguien, de forma que las piernas hagan una barrera que
dificulte la entrada de otra persona, simbólicamente).
Es decir, que la propia posición ya da señales que nos indican los
dispuestos o no, que estamos a recibir, a interaccionar, con los otros. 

MOVIMIENTOS MENORES DEL CUERPO
LOS GESTOS
Un gesto es
una forma de comunicación no verbal ejecutada con alguna parte del cuerpo y
producida por el movimiento de las articulaciones, músculos de brazos, manos o
cabeza. El lenguaje de los gestos permite expresar una variedad de sensaciones
y pensamientos, desde desprecio y hostilidad hasta aprobación y afecto.
Prácticamente
todas las personas utilizan gestos y el lenguaje corporal en adición de
palabras cuando hablan. Existen grupos técnicos y ciertos lenguajes de
comunicación que utilizan mucho más gesto que la media. Ciertos tipos de gestos
pueden ser considerados culturalmente aceptables o no, dependiendo del lugar y
contexto en que se realicen.
Se distinguen cinco categorías de gestos,
propuestas por Paúl Ekman y Wallace Friesen:
• Gestos
emblemáticos o emblemas: son señales emitidas intencionalmente y que todo el
mundo conoce su significado. (pulgar levantado)
• Gestos ilustrativos o ilustradores: son
gestos que acompañan a la comunicación verbal para matizar o recalcar lo que se
dice, para suplantar una palabra en una situación difícil, etc. Se utilizan
intencionalmente. Este tipo de gestos son muy útiles en los discursos y cuando
se habla en público.
• Gestos
reguladores de la interacción o reguladores: Con ellos se sincroniza o se
regula la comunicación y el canal no desaparece. Se utilizan para tomar el
relevo en la conversación, para iniciar y finalizar la interacción o para ceder
el turno de la palabra… (dar la mano).
• Gestos que
expresan estados emotivos o muestras de afecto: este tipo de gestos reflejan el
estado emotivo de la persona y es el resultado emocional del momento. Como
ejemplo podemos mencionar gestos que expresan ansiedad o tensión, muecas de
dolor, triunfo, alegría, etc.
• Gestos de
adaptación o adaptadores: son aquellos gestos que se utilizan para manejar
emociones que no queremos expresar, para ayudar a relajarnos o tranquilizarnos,
etc. Aquí podemos distinguir los signos dirigidos a uno mismo (como, por
ejemplo, pellizcarse), dirigidos hacia los objetos (bolígrafo, lápiz, cigarro,
etc.) y los dirigidos a hacia otras personas (como proteger a otra persona).
Los adaptadores también pueden ser inconscientes, unos ejemplos muy claros son
el de morderse una uña o chuparse el dedo, muy común en los niños pequeños.
Así como nuestra boca dice lo que deseamos,
debemos “controlar” a nuestras manos para no contradecirnos. El uso adecuado de
las manos se puede aprovechar muy bien para complementar las palabras y dar
mayor fuerza a la conversación, dejarlas “libres” puede resultar
contraproducente, incluso pueden distraer a la otra persona, cuando deseamos
que nos presten atención, tampoco hay que moverlas muy bruscamente, palmoteando
o pasándolas cerca del rostro a la otra persona. Otra cosa que molesta o
distrae, es dar palmadas en la espalda o tocar a los otros en los brazos, para
llamar su atención, cada cual guarda su espacio, y hay quien se siente muy
molesto si le tocan, es bueno demostrar amistad, pero también hay que guardar
el debido respeto a los demás.
Una forma de “analizar” a nuestras manos, se
basa en repasar todos aquellos hábitos automáticos que realizamos a diario sin
pensar, por ejemplo: ¿Cómo nos manejamos en reuniones familiares?, ¿Qué hacemos
en el trabajo?, ¿Cómo saludamos a la gente?, ¿Qué posición adoptamos cuando
escuchamos a alguien?, ¿Qué es lo primero que hacemos cuando llegamos a casa?
Es importante que las manos sigan a su boca,
para que su interlocutor confíe en Usted, inconscientemente sabemos que, cuando
las personas dicen la verdad, usualmente hacen gestos con las manos que
enfatizan y coinciden el ritmo de su discurso, una condición natural cuando
estamos convencidos de lo que estamos diciendo, las personas poco sinceras
controlarán mucho más sus manos y harán pocos gestos con ellas.
Así como nuestras manos nos delatan, las
manos de las otras personas hacen lo mismo, por eso es muy importante ver y
analizar el comportamiento y los movimientos de las manos de los demás, en las
reuniones familiares, el trabajo, el club o la iglesia. Porque si observamos
atentamente a las demás personas nos sorprenderemos mucho al “leer” y
“escuchar” lo que sus manos nos dicen.
Tocarse la
cara... A punto de tomar una decisión
Entrelazar los dedos... Muestra más autoridad que el otro
Tocarse la oreja o el oído... Se sientes inseguro frente al otro
Frotarse las manos... Desea terminar la reunión
Rascarse la nariz... No le interesa lo que el otro dice
Golpear ligeramente los dedos... Impaciente
Tomar su cabeza por detrás... Seguro de sí mismo, soberbia
Acomodarse el cabello... Debilidad, inseguridad
Apoyar el cabeza sobre las manos... Aburrido
Manos abiertas sueltas... Sincero
Manos abiertas apoyadas en el cuerpo... Inocente, fácil de manipular
Manos con las palmas hacia arriba... Pide disculpas o perdón por algo
Manos en las caderas... Presta atención y disposición
Manos agarradas en la espalda... Preocupación, impaciencia
Puños cerrados... Enojo, furia, ira
Manos dentro de los bolsillos... Indiferencia y mala educación
Manos fijas o quietas... Represión, miedo
Uñas comidas... Inseguridad y nerviosismo
Brazos cruzados a la altura del pecho... Posición defensiva, se sientes atacado
Manos o dedo en la mejilla... Está evaluando algo
Frotarse un ojo... Duda de las palabras del otro
Tocarse ligeramente la nariz ... No le gusta lo que el otro dice
Entrelazar los dedos... Muestra más autoridad que el otro
Tocarse la oreja o el oído... Se sientes inseguro frente al otro
Frotarse las manos... Desea terminar la reunión
Rascarse la nariz... No le interesa lo que el otro dice
Golpear ligeramente los dedos... Impaciente
Tomar su cabeza por detrás... Seguro de sí mismo, soberbia
Acomodarse el cabello... Debilidad, inseguridad
Apoyar el cabeza sobre las manos... Aburrido
Manos abiertas sueltas... Sincero
Manos abiertas apoyadas en el cuerpo... Inocente, fácil de manipular
Manos con las palmas hacia arriba... Pide disculpas o perdón por algo
Manos en las caderas... Presta atención y disposición
Manos agarradas en la espalda... Preocupación, impaciencia
Puños cerrados... Enojo, furia, ira
Manos dentro de los bolsillos... Indiferencia y mala educación
Manos fijas o quietas... Represión, miedo
Uñas comidas... Inseguridad y nerviosismo
Brazos cruzados a la altura del pecho... Posición defensiva, se sientes atacado
Manos o dedo en la mejilla... Está evaluando algo
Frotarse un ojo... Duda de las palabras del otro
Tocarse ligeramente la nariz ... No le gusta lo que el otro dice
LAS PIERNAS
Las
piernas también nos pueden decir muchas cosas, su posición tiene un significado
diferente, por lo que daremos algunos ejemplos de estas.
Si ves a una persona que, sentada, tiene las piernas estiradas,
separadas o con un tobillo sobre la rodilla opuesta… es decir, si ves que esa
persona ocupa el máximo espacio posible con sus piernas, lo que ese lenguaje
corporal dice de ella es que siente una gran confianza en sí misma o que
percibe que ella es la dominante de la situación.
Este detalle tanto puede
significar que la persona está relajada y sin miedos como también puede indicar
que se trata de alguien con un toque prepotente, mandón o incluso engreído.
El hecho de que una persona ocupe el mínimo espacio con sus
piernas, tanto sentada como de pie, significa justo lo opuesto al caso
anterior. Esta persona posee poca confianza en sí misma de forma general o bien
se siente intimidada en este momento concreto por algún motivo.
Esto tiene que ver con nuestro instinto más primitivo de proteger
nuestros genitales. Cuando una persona retuerce o aprieta una pierna contra la
otra, a menos que se trate de algún tipo de picor o ganas de ir al baño, está
ocultando inconscientemente su zona genital porque percibe la situación como
amenazante.
A este respecto, es probable que, si eres mujer, tiendas a ocupar
el mínimo espacio con tus piernas y, si eres hombre, tiendas a ocupar el máximo
espacio. Esta tendencia se debe, fundamentalmente, a la educación que hemos
recibido; pues una socialización tradicional y estereotipada, que es la que
recibimos la mayoría de las personas, nos dice que las mujeres debemos ser
discretas y para nada dominantes y los hombres deben imponerse.
A rasgos generales, cruzar las piernas indica inseguridad por el
motivo que acabamos de ver. Sin embargo, esto sólo puede ser percibido como un
indicio fiable en el caso de personas que no suelan cruzar las piernas.
¡Pero hay otras personas que sí suelen cruzarlas cada vez que se
sientan! En esos casos se trata de un hábito, no de un indicio de inseguridad.
Pero sí hay algo muy interesante que podemos inferir de un cruce de piernas.
Los estudios al respecto indican que, en muchas ocasiones, las personas
cruzamos las piernas hacia el lado que nos agrada o nos apetece. Es decir, que,
si mientras conversas con alguien, tras un comentario tuyo, esa persona cruza
la pierna que está más próxima a ti hacia el lado opuesto, podría indicar que o
no le ha gustado lo que has dicho o, directamente, está deseando marcharse de
tu lado.
Por norma general, también cuando estamos sentadas o sentados,
pero, sobre todo, cuando estamos de pie, las puntas de nuestros pies apuntan al
lugar o persona donde tenemos puesto el foco de atención.
Esto lo puedes observar cuando un grupo de personas está charlando
de pie. Normalmente, cuando hay un o una líder evidente en el grupo, todos los
pies apuntan a esa persona. Si en ese grupo hay una persona que se siente
atraída hacia otra (ya sea atracción sexual, admiración o una fuerte simpatía),
sus pies apuntarán hacia esa persona. Si en el grupo hay una persona desagradable
o antipática, casi con seguridad ningún pie apuntará hacia ella.
Por otro lado, si estás charlando con alguien cuyos pies apuntan
hacia la puerta de salida, ya sabes que o tú o tu conversación no le gustáis
demasiado. A veces es una simple cuestión de cambiar de tema para comprobar si
realmente el problema era que a esa persona no le interesa en absoluto que le
cuentes cómo fue el partido de fútbol de ayer.
El reconocido investigador del lenguaje corporal Paul Ekman afirma
que, cuando una persona miente, sus pies pueden reflejar la incoherencia entre
sus pensamientos y sus palabras a través de movimientos compulsivos inusuales.
Esto no siempre es así, de modo que no deberías tomártelo como un indicio
fiable. Para saber en qué casos esta información puede revelarte una mentira,
fíjate en cómo se comportan los pies de la otra persona en situaciones neutras
o incluso cuando está nerviosa pero no está mintiendo. Si llegas a identificar
el comportamiento habitual de sus pies en situaciones de “no mentira”, podrás
reconocer mucho más fácilmente las situaciones en que sí miente, porque sus
pies se comportarán de modo revelador: tal vez se trate de un temblor inusual,
de una colocación extraña o de una gran tensión visible.
Según Paul
Ekman en su Sistema de Codificación Facial (FACS) nuestro rostro es capaz de
manifestar hasta: 10,000 expresiones
En la
actualidad, se ha determinado que las siete emociones básicas (Alegría, rabia,
tristeza, sorpresa, desprecio, miedo y asco) no pueden ser “falsificadas”, pues
los músculos de la cara se mueven, en la mayoría de los casos, de manera
automática, y no hay forma que podamos reproducir esos movimientos
perfectamente de manera consciente, aún con mucha práctica.
Son aquellos movimientos de los músculos de la cara, asociados a una
emoción concreta utilizando los músculos
de la cara. Por pares o no, hay 44 diferentes, entre los que se
incluye el esfínter de la pupila. La misión de estos músculos, en relación con
lo que se está tratando, es la de generar configuraciones expresivas que sirvan
para comunicar el estado
emocional que experimentamos.
Por ejemplo, cuando algo nos parece complicado, alargamos las comisuras
de los labios hacia los lados, intentando comunicar a los demás de que hay
complicaciones.
hay que diferenciar entre movimientos
involuntarios y movimientos voluntarios. Los primeros, a partir de
una estimulación determinada, siguen un camino cerebral más rápido y sin la
posibilidad de control consciente por parte de la persona. Los segundos, al
contrario, realizan un recorrido mayor y es controlado conscientemente.
Así, una cara
triste fingida es distinguible de la generada por la verdadera tristeza,
o la cara de alegría es diferente a la sonrisa social. Y esto es así
porque la orden para la expresión fingida empieza en un lugar distinto que la
orden para la expresión espontánea o genuina, continuando, por tanto, por vías
diferenciadas. Una expresión es planificada,
la otra reactiva.
la expresión espontánea suele aparecer décimas de segundo antes de verbalizar aquello
que tiene que ver con dicha expresión. Cuando yo pienso en aquello que me
provoca aquella reacción emocional, la cara reacciona inmediatamente. Sin embargo,
cuando intento fingir una emoción, muy probablemente, mi expresión facial
aparezca después de haber empezado a contar el hecho. Las reacciones
emocionales no duran tanto en la cara.
En la década de los 60, Haggard e Isaacs descubrieron lo que ellos
llamaron expresiones faciales
micro-momentáneas, mientras revisaban fotograma a
fotograma grabaciones de interacción terapeuta-paciente. Posteriormente se ha
podido reafirmar su existencia y verificar que, con un entrenamiento de pocas
horas, pueden ser captadas por el ojo humano en directo, sin necesidad de
revisar fotograma a fotograma una filmación.
Para entendernos, una
microexpresión es una expresión que no dura más
de una cuarta parte de un segundo, fruto de una emoción que se
experimenta en ese momento y que se intenta controlar y disimular. Si
recordamos lo que se explicó sobre la expresión voluntaria y la involuntaria,
cada una tiene un origen y recorrido diferentes. La respuesta involuntaria tarda unas varias
milésimas de segundo menos en darse que la voluntaria.
Así, cuando nuestro interlocutor
muestra, por poco tiempo, una expresión de asco, lo que está pasando es que la
reacción que se da en primer lugar es la respuesta involuntaria, pues se da
un procesamiento de la emoción
automático e inconsciente, producto de una emoción de asco
o disgusto. Posteriormente llega la respuesta voluntaria, la que es generada de
forma controlada, pues se ha dado un segundo
procesamiento consciente de la emoción, que en este caso es la
de gobernar los músculos de la cara que se han “disparado” (el labio superior),
pues no es socialmente adaptativo ir mostrando cara de asco constantemente y
sin filtro.
Como la microexpresión es una
reacción involuntaria e incontrolada. Es decir, la microexpresión muestra la verdad de la emoción
que experimenta la persona en ese momento y en referencia a un hecho
determinado. Por ello, detectarlas supone una gran ventaja a la hora de
cualquier tipo de interacción humana, ya sea con niños, con niñas, con colegas
del trabajo, con clientes, etc.
El contacto ocupar tiene mucha importancia ya que en el acto
comunicativo desempeña una serie de roles: regula la comunicación (es un indicador del
turno para hablar o actuar), es una fuente de información (no es lo mismo una
mirada sostenida amenazante que una mirada afectiva), expresa emociones y
comunica la naturaleza de la relación interpersonal.
Las áreas oculares (superior, inferior, derecha,
izquierda, etc.), es decir, las zonas hacia donde miramos, están
relacionadas con distintas áreas del cerebro que se encargan de procesar distintos tipos de
información.
Las claves de acceso ocular es una parte muy importante estudiada en PNL
que sugiere, a través de numerosos estudios llevados a cabo por los padres de
la PNL (Bandler y Grinder) que las personas movemos los ojos de manera automática en diferentes
direcciones dependiendo de lo que estamos pensando. Estos
patrones o zonas relacionadas entre cerebro/campo-ocular son idénticas en la
mayoría de las personas. No obstante, hay quien tiene estas áreas invertidas,
especialmente las personas zurdas, por lo que es importante no tomarlo al pie
de la letra y comprobar a través de la experiencia si una persona en concreto
tiene los campos invertidos o no.
Cuando miramos hacia
nuestra izquierda nos estamos poniendo en contacto con un recuerdo, con una
experiencia ya vivida, algo sobre lo cual ya tenemos experiencia.
Cuando miramos hacia
nuestra derecha nos estamos poniendo en contacto con una construcción mental,
algo inventado, algo imaginado, algo de lo cual no tenemos una experiencia
directa. De ahí que, cuando una persona mira hacia la derecha al contar algo
supuestamente real, podemos presuponer que está mintiendo… algo bastante
cuestionable por los muchos matices que es necesario tener en cuenta,
obviamente.
El campo visual superior
(mirar hacia arriba) nos pone en contacto con el sistema visual. Es decir, utilizamos esta
zona ocular para recordar o inventar imágenes.
El campo visual medio
(mirar hacia la derecha o hacia la izquierda a la altura de los ojos) nos pone
en contacto con el sistema auditivo. Es decir, utilizamos esta zona media para
recordar o inventar sonidos, palabras, música, etc.
El campo visual inferior
(mirar hacia abajo) nos pone en contacto con emociones, sentimientos,
sensaciones y nuestro diálogo interno.
Como vemos, las miradas dicen más que mil palabras.
Para poder entender o interpretar el lenguaje corporal
de alguien es necesario tomar todos los aspectos que intervienen como la
situación en la que se encuentra si tiene hábitos, su postura, sus manos, sus
pies, su mirada, el tono de la voz, si es una persona zurda o diestra, su edad,
la época en la que se encuentra, son muchos elementos a considerar y si no se
toman en cuentan podrían resultar como una mala interpretación.
Después de este trabajo probablemente uno se vuelva más
observador, como en las micro expresiones, no cualquiera puede llegar a verlas
ya que son fragmentos de segundo en las que el sujeto las ejecuta, no es un
trabajo para todos, sin embargo, nos podemos llevar una idea de lo que puede
estar sintiendo o realizando la persona, ya sea de forma verdadera o falsa.
BIBLIOGRAFIA
Baró Teresa, (2012) La
gran guía del lenguaje no verbal (1a. Ed.). España: Paidós.
Pease
Allan y Barbara, (2006) The Definitive Book
of Body Language (2a. ed.). Barcelona: Amat
S. L.
Gunther Rebel (2009) El lenguaje Corporal (1a. ed.) Edaf.
Ekman Paul (2004) ¿Qué dice ese gesto? (1ª. Ed.)
España: RBA Libros
Verdon John (2013) Se lo que estas pensando (1ª. Ed.) Rocabolsillo
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